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lunes, 5 de octubre de 2009

Yeso de París

El yeso de París se obtiene calcinando piedra de yeso a una temperatura entre 120° y 140°. Para la obtención de yesos más densos, como los que se requieren para la confección de modelos detallados y moldes para torneado con terraja, la calcinación se efectúa en un autoclave.
Las variaciones de color se deben a las impurezas de la piedra de yeso. Tras la calcinación, el yeso se tamiza con una criba de malla 70.
Al añadir agua al yeso, éste se rehidrata, produciendo unos cristales con forma de aguja que mantienen entrelazadas a las partículas. La cantidad de agua que se requiere para efectuar esta rehidratación es bastante menor que la que se necesita para preparar una papilla de vaciado. Una vez terminado el vaciado, el yeso debe dejarse secar para que se evapore el exceso de agua, dejando un molde poroso..
El yeso tiene que almacenarse en un lugar seco, en el que la temperatura no descienda por debajo de 13°.

Tipos de yeso

Se producen comercialmente distintos tipos de yeso de París para satisfacer las necesidades de la industria, de las profesiones médica y odontológica y de los artistas. La mayor parte de los fabricantes proporcionan información técnica acerca de los distintos tipos de yeso directamente o a través de los minoristas. Muchos de ellos disponen también de representantes que pueden ampliar la información y, si es preciso, visitar el taller para comprobar con exactitud cuáles son las necesidades concretas en cada caso. El yeso no debe adquirirse en grandes cantidades, ya que se deteriora con el paso del tiempo. Hay que evitar almacenarlo durante más de tres meses e, incluso en este periodo de tiempo, se producirá un cambio gradual de las características de fraguado y dureza del material. Bajo ninguna circunstancia, el yeso debe incorporar agua antes de su utilización, por lo que su transporte y descarga debe efectuarse bajo cubierto, procurando que no se introduzcan gotas de agua en las bolsas cuando se proceda a su prepara­ción. Para que las manos no estén en contacto con el yeso, se pueden utilizar paletas de plástico, suficientemente grandes para reducir al mínimo el número de veces que deberán introducirse en la bolsa cuando se tengan que preparar, por ejemplo, 2 litros de yeso.

Almacenamiento

Los recipientes utilizados para mezclar yeso deben tener una superficie lisa. En este caso, tratándose de un taller de cerámica, se pueden utilizar jarras barnizadas. Si se confeccionan jarras especiales para este fin, es conveniente diseñarlas de modo que el pico no sobresalga por encima del borde, ya que de otro modo es fácil que se rompa. Entonces, el yeso fraguaría sobre el borde roto no barnizado, siendo muy dificil de eliminar.
Las jarras de cerámica tienen también la ventaja de que pueden limpiarse fácilmente después de cada mezcla. Cuanto más viejo sea el yeso, menor el tiempo de fraguado y siempre se está expuesto a que el yeso viejo se incorpore a una mezcla fresca, formando un grumo duro que puede afectar al modelado en una fase ulterior. Antes de efectuar la mezcla hay que asegurarse de que todo el yeso de los bordes se ha incorporado, a fin de que ninguna partícula de yeso fresco se introduzca posteriormente en la mezcla, alterando su homogeneidad.

Mezcla del yeso

El yeso debe echarse sobre el agua, procurando que la mezcla no incorpore nada de aire. Sólo debe mezclarse la cantidad de yeso que pueda vaciarse antes de que empiece a fraguar. Deben seguirse las recomendaciones del fabricante en cuanto a las proporciones entre el peso de yeso y el de agua: entre 100/65 y 100/90 para el yeso de alfarero, 100/55 para los yesos de modelado y 100/40 para los del tipo «hidrocal». El general, cuanto menor sea la proporción de agua, mayor será la fuerza, la dureza y la resistencia y menor la porosidad, la expansión de fraguado y el tiempo de secado del molde.
Después de echar el yeso sobre el agua, se deja reposar durante dos minutos para reducir la formación de grumos y permitir una distribución uniforme del yeso durante la mezcla. La rapidez en la mezcla acelera el tiempo de fraguado.
No se debe mezclar el yeso una vez ha empezado a fraguar. Si el yeso se utiliza antes de que esté perfectamente mezclado, fraguará con densidad irregu­lar. Si se emplea cuando el fraguado ya se ha iniciado, el molde resultante estará formado por distintas capas, que pueden separarse al ser utilizado. Este es un hecho que se produce con relativa frecuencia cuando se mezcla una gran cantidad de yeso con la intención de confeccionar varios moldes. Una vez vertido el yeso, el molde debe agitarse suavemente para que el aire suba a h superficie.
Al fraguar, el yeso desprende calor y se expansiona; un 0,25 por ciento el yesd de alfarero y un 0,20 por ciento los del tipo «hidrocal». En esta fase, el yeso toma forma reflejando con todo detalle la superficie del modelo. Cuando está frío, éste puede retirarse con cuidado. La fuerza de compresión de los moldes de yeso varía entre 147 kg/cm2 (yeso de alfarero) y 323 kg/cm2 (yesos del tipo «hidrocal»).
Cuanto mejor mezclado esté el yeso más rápido y duro será el fraguado. En las mezcladoras eléctricas, el batidor mezcla el agua y el yeso en el fondo dd recipiente, de modo que la cantidad de aire que se introduce en la mezcla es¡ mínima. En la práctica, el batidor se introduce dentro del recipiente que contiene! agua y yeso antes de poner el motor en marcha y se desconecta antes de ser retirado. El batidor debe limpiarse después de cada mezcla. Para eliminar fácilmente todos los residuos de yeso basta con ponerlo en marcha dentro de otro recipiente con agua limpia.
Algunos ceramistas mezclan el yeso con agua caliente, pero dado que nuestra intención es describir únicamente técnicas para la preparación de mezclas de yeso de calidad standard, creo preferible utilizar agua fría, ya que la variación de temperatura de un día a otro o en las distintas estaciones será probablemente menor que una estimación subjetiva del término «agua caliente». La temperatura ideal establecida es de 12° - 18°.
Los fabricantes de yeso suelen dar indicaciones acerca de la proporción óptima de yeso y agua para los distintos tipos de yeso, junto con los tiempos de mezcla y de fraguado. Estas indicaciones deben seguirse siempre, a no ser que la experiencia demuestre que alguna de las características del yeso puede mejorarse con un determinado cambio.
Se requiere un buen yeso de molde o de alfarero para la confección de moldes porosos destinados a la producción de vaciados de barbotina, un yeso superfino o de modelado, que fragua con mayor dureza que el de alfarero, para vaciados de mayor densidad y un yeso muy denso, como los del tipo «hidrocal», para modelos delicados y moldes para torneado con terraja.
Existen aditivos comerciales para yeso que prolongan o acortan el tiempo de fraguado y aumentan o disminuyen su dureza. También en este caso deben seguirse las indicaciones del fabricante en cuanto a la proporción a añadir, ya que varía según los distintos tipos de yeso.